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Siempre has trabajado para alguien (autónomo, pyme, multinacional, administración pública…) y hasta hace poco te iba bien así, procurabas desempeñar tus funciones lo mejor posible, incluso disfrutar con ello (auto-realización y desarrollo profesional) y a cambio tenías tu nómina y, algunas veces, hasta algún reconocimiento por el trabajo bien hecho…, vamos, que eras un mercenario como la mayoría de los mortales… hasta que la crisis hizo estragos: ERES, reducciones de plantilla, cierre de empresas, recortes drásticos en las subvenciones…

Ahora es diferente, estás desempleado y sabes que lo tienes complicado por varios motivos: la coyuntura económica actual, tu edad, la competencia de la demanda laboral…, fundamentalmente, eres realista, sabes lo que hay y lo que no hay porque pisas tierra. Aún así, como te empeñas en adoptar sin tregua una actitud positiva y además quieres aplicar las recomendaciones y técnicas que te enseñaron en un taller para la búsqueda de empleo, no tiras la toalla y lo intentas de nuevo: echas mano de tu red de contactos personales y virtuales, sigues buscando por internet en los portales y webs de empleo, tienes perfil en Linkedin, estás presente en Facebook, Twitter… y por el momento NADA, nada de nada. Esta es la primera fase: reflexión, toma de conciencia y aceptación de la realidad.

Y ahora ¿qué?…bueno…, pues ahora… te planteas racionalmente otro camino porque, como dijo Einstein “si quieres obtener resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Realmente, nunca lo pensaste, pero ahora puede ser oportuno (y puede ser tu único camino si estás cansado de esperar). Le das vueltas y vueltas y, francamente, concluyes que no necesitas una gran inversión, conoces bien tu oficio, tienes a tus espaldas una buena trayectoria profesional… tan sólo te hace falta PASIÓN por lo que quieres emprender, CORAJE para vencer tus miedos, PERSEVERANCIA para seguir intentándolo si algo falla y MÉTODO para organizarte… y tú tienes eso y más (¡qué narices!). Pero recuerda: si quieres obtener resultados hay que trabajar en varios frentes y, sobre todo, elaborar una buena oferta y VENDERLA… como decía mi amigo Santi (que se dedica al “emprendedurismo”, palabro tan de moda) hay que “picar muchas puertas”. Esta es la segunda fase: definición de tu objetivo, análisis de los recursos necesarios y establecimiento de un plan de acción.

Si tu solo no te lanzas, prueba el coaching, un método muy útil para conseguirlo.